México, uno de los países donde hay más desperdicio de alimentos


México se posiciona entre las naciones con mayores índices de desaprovechamiento comestible a nivel global, una situación contradictoria considerando que el país alberga el segundo banco de alimentos más grande del mundo. Así lo advirtió Luis Fernando González Martínez, especialista de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (COUS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), al examinar la problemática del Desperdicio de Alimentos en México 2026.
El académico de la Facultad de Economía precisó que existen diferencias marcadas entre dos conceptos fundamentales: la pérdida de alimentos, que abarca desde la cosecha hasta la exhibición comercial, y el desperdicio, que ocurre directamente en las tiendas, almacenes y los hogares.
Porcentajes de desaprovechamiento y desperdicio de alimentos por producto
Estudios del Banco Mundial señalan que en territorio nacional se pierden o desperdician volúmenes significativos de la canasta alimentaria básica:
Tasas de pérdida y desperdicio en México:Mariscos y carnes: 48.7% de camarón, 38.7% de pescado, 35.4% de carne de res y 40.2% de cerdo.Lácteos y panadería: 43.1% de leche y 43.1% de pan blanco.Granos y básicos: 37.2% de arroz y 28.7% de la producción de tortilla.
Impacto ambiental y cambio climático
A nivel mundial, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que el 30% de los alimentos se descarta anualmente. Un 14% se pierde durante la cosecha y distribución, mientras que un 17% se desperdicia en la venta final y el consumo doméstico, representando pérdidas por más de 400 mil millones de dólares.
González Martínez explicó que si la basura orgánica acumulada formara un país, este ocuparía el tercer lugar mundial en emisiones de gases de efecto invernadero. Al descomponerse, los restos orgánicos generan gas metano, un componente más nocivo que el dióxido de carbono (CO2) que contribuye directamente al calentamiento global y detona eventos climáticos extremos como sequías e inundaciones.
Soluciones desde la economía circular
Para mitigar este impacto económico y ambiental, el especialista recomienda adoptar principios de la economía circular y un consumo responsable:
Planificación familiar: Calcular porciones exactas antes de cocinar para evitar sobrantes.
Conservación adecuada: Almacenar de forma óptima para prolongar la vida útil de los insumos.
Consumo de temporada y local: Adquirir frutas y verduras locales reduce costos de transportación, apoya a los pequeños agricultores y minimiza mermas.
Compostaje casero: Separar los residuos orgánicos para elaborar fertilizante natural.




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