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¡Tu cerebro en modo Mundial! La neurociencia revela por qué la camiseta nos transforma

  • Foto del escritor: Revista Transversal
    Revista Transversal
  • hace 5 días
  • 2 min de lectura
La neurociencia revela por qué la camiseta nos transforma

Usar los colores de la selección puede apagar el autocontrol


Ir a un restaurante y gritar como locos por un gol es algo que no harías en tu sano juicio. Sin embargo, durante el Mundial 2026, este comportamiento tiene una explicación científica. De acuerdo con Hugo Sánchez Castillo, investigador del Laboratorio de Neuropsicofarmacología y Estimación Temporal de la Facultad de Psicología de la UNAM, portar la camiseta de una selección desata un profundo proceso neurobiológico donde la individualidad pasa a segundo plano para dar paso a una entidad uniforme.


El "clic" cerebral: Empatía e identidad nacional


El doctor en Neurociencias de la Conducta explica que la camiseta es una prenda que permite de manera general mostrar empatía y mimetizarnos como una masa representativa de un país.

Cuando un aficionado reconoce al equipo como parte de su idiosincrasia y realidad, se activa una capacidad cognitiva que alinea las emociones con el grupo de deportistas. Al lograr esta sobreidentificación, el cerebro toca una fibra sensible vinculada directamente con la nacionalidad, generando un efecto altamente emocional y adaptativo.


La corteza prefrontal: El "freno" que se apaga en el juego


¿Por qué perdemos el control en la victoria o la derrota? La respuesta está en la corteza prefrontal, la región del cerebro ubicada detrás de la frente que funciona como el centro ejecutivo responsable del pensamiento complejo, la toma de decisiones y la regulación de la conducta.


  • En condiciones normales: Esta estructura inhibe impulsos, impidiendo que hagas escenas o grites en lugares públicos.

  • Durante el partido: Al mimetizarnos con el resto de la afición, disminuye la actividad de la corteza prefrontal. Esto provoca que la gente actúe como un solo ente, liberando conductas que en situaciones comunes no se permitirían.


El lado bueno (y el peligroso) de la mimetización


Este fenómeno psicológico tiene un arma de doble filo. Por un lado, propicia encuentros fraternos entre desconocidos y funciona como una excelente herramienta liberadora de estrés y ansiedad.


Por el otro, la pérdida de la individualidad y la disminución en el control de impulsos puede hacer que el comportamiento colectivo se salga de las manos, transformando la pasión en una marabunta descontrolada. Una vez que el torneo concluye, el cerebro vuelve a la normalidad y archiva el momento en la memoria, quedando a la espera del próximo ciclo mundialista para volver a sincronizarse.


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